13
Jun
Un puñado de cenizas
No llevo ni dejo nada del pasado,
olvidé fracasos, malgasté presentes,
amé, me quisieron. Tal vez fui indolente
ya que nunca al oro, lo sentí mi aliado.
Pude haber herido a quienes más quiero,
a sabiendas nunca, sino a consecuencia
de la misma vida que dicta sentencias,
brutales sentencias, con filo de acero.
A nadie perdono, borré las heridas
y no hay cicatrices que me las recuerde,
a nadie de debo; por siempre se pierden
pequeñas o grandes miserias vividas.
No quiero ni duelo, ni llantos, ni misas,
cuando mi alma deje su mortal celaje,
que el fuego convierta mi mísero traje
en leve puñado de escasas cenizas.
This entry was posted
on Sábado, Junio 13th, 2009 at 2:10 and is filed under Sin categoría.
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed.
You can leave a response, or trackback from your own site.
Leave a reply