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Sep

“¡En cualquier momento se pudre todo…!”

   Posted by: tangomias   in Sin categoría

TERCER TALLER

TERCER TALLER

Llegó el momento del cierre de los talleres sobre economía, para no economistas, que se llevó a cabo en el Museo del Puerto, con la participación de Colectivo Vicecersa, donde, si bien se habló en abstracto de cifras inasibles, esquivas y a veces incomprensiblemente apartadas de la realidad, la finalidad era analizar la economía cotidiana, tangible, lejos de la macro economía y sufriente en nuestros bolsillos ciudadanos.
Pudimos establecer casi sin errores, quien define los precios de las cosas, y cómo todos en mayor o menor medida somos eslabones de la cadena de negociación, que se inicia en el productor y sus posibilidades de venta de las materias primas y concluye en la góndola que elegimos para comprar el producto elaborado.
Posteriormente recorrimos la paleta de alternativas que tiene el trabajo, qué significa trabajar, cuál es el concepto de estar o no ocupado y finalmente que en el mejor de los casos las cifras oficiales es una imagen distorsionada de la realidad que vivimos.
Y como en una secuela sumatoria de las calamidades de cada día que quedaron reflejadas en los anteriores encuentros, con algunas variantes en los comentarios ciudadanos, pero alimentados por los interesados medios de comunicación, se machaca y repite como una sentencia consecuente: “¡En cualquier momento se pudre todo!”

Al referirse a las privatizaciones en la Argentina, la Licenciada Viviana Cifarelli, del  Taller de Estudios Laborales, de Buenos Aires, Argentina y a modo de introducción en el tema expresa:
A partir del año 1989 se inició un importante proceso de privatizaciones en la Argentina.
La privatización abarcó empresas productivas y de servicios, activos públicos como las reservas petroleras, actividades de regulación y hasta de control social como la emisión de documentos de identidad.
Una de las particularidades de este proceso fue el rápido ritmo con que se llevo a cabo.
Existía un gran interés por parte de los acreedores externos para los cuales las empresas públicas eran la mejor opción para hacer efectivo una parte del capital adeudado a través de la capitalización de la deuda, abrir nuevas áreas de inversión ocupando mercados hasta ese momento abastecidos por el Estado, y consecuentemente multiplicar sus ganancias.
Cabe destacar que todo el proceso de privatización se llevó a cabo bajo la dirección técnica y financiera de los organismos financieros internacionales (FMI, BID, Banco Mundial).
Se esgrimieron cuatro tipos de argumentos en favor de las privatizaciones.

ESTACION INGENIERO WHITE

ESTACION INGENIERO WHITE

El primero tenía que ver con la necesidad de reducir el déficit fiscal. Las privatizaciones servirían para bajar ese déficit en la medida que las empresas serían entregadas como parte del pago de la deuda externa. Asimismo, el hecho de pagar parte de la deuda, daría señales favorables de cambio de rumbo a los agentes económicos y a los gobiernos de los países desarrollados, obteniendo así el apoyo de los acreedores externos y un incentivo para los grupos interesados a nivel local.
El segundo argumento, ligado íntimamente al anterior, giraba en torno de la necesidad de estabilidad. La hiperinflación sufrida durante el período que precedió a las privatizaciones fue la herramienta fundamental del gobierno para actuar de manera acelerada en este proceso. El gobierno identificaba a las empresas públicas como una de las causas fundamentales de la crisis y por eso, cuanto mas rápido se privatizara, se reduciría el déficit público y volvería la estabilidad.
En tercer lugar se argumentaba que el Estado no tenía capacidad para financiar las inversiones necesarias en tecnología para encarar las obras de modernización, con lo que el aporte del capital privado aseguraría el mejoramiento del sistema.
Por ultimo se afirmaba que el estado era incapaz para administrar con eficiencia, fomentaba la burocracia y la corrupción y en consecuencia no podía brindar buenos servicios.
Dos leyes aprobadas en el Congreso, fueron las que abrieron camino e hicieron posible el rápido programa de privatizaciones. La primera, de Reforma del Estado, autoriza al Poder Ejecutivo Nacional a intervenir las empresas públicas, suprimir los directorios existentes, eliminar los órganos de control, dividir las empresas y privatizarlas. Así se concentró el poder de decisión en el Poder Ejecutivo y se suprimieron los Órganos de Control. La segunda ley, llamada de Emergencia Económica, derogó las normas que diferenciaban al capital extranjero del nacional. El camino que llevo a la entrega del patrimonio nacional quedo allanado.
Para reducir el precio de las empresas públicas y facilitar su venta las mismas fueron desmanteladas. Los nuevos marcos regulatorios fueron casi inexistentes y los requisitos impuestos a los oferentes fueron de tales que sólo quedaban espacio para que se presentaran los grandes grupos económicos nacionales y extranjeros.
Se consideraron prioritarios tres sectores: Energía, Comunicaciones y Transportes.”

En el informe no lo consigna, pero  nos vendieron la experiencia, como el fin de los males que provocaba déficit fiscal, ineficiencia en los servicios y la inequidad en la distribución del ingreso. Como queda dicho, el estado, pésimo administrador dilapidaba los dineros de todos, en tareas que no les eran inherentes y como paradigma de esos males estaban los ferrocarriles, que perdían millones de pesos diarios, las comunicaciones atrasadas tecnológicamente, y la carencia de medios para extraer, procesar y comercializar los recursos de la energía como el petróleo y la energía eléctrica. Incluso se llegaba a cuestionar el clearing de pasivos entre empresas del estado. La prensa especializada batía el parche de la competencia optativa entre los consumidores. Uno de ellos, de primer nivel, le decía a doña Rosa, que en el futuro cuando la compañía A no le satisfacía en el servicio telefónico, podía cruzar de vereda y tendría la posibilidad de mejorar con la empresa B.
Las voces oficiales, negaban la desocupación que produciría la privatización y prometían la reconversión laboral, de los empleados desplazados, su capacitación y consecuente absorción por las empresas adjudicatarias a cargo de las nuevas prestaciones. Además que, conforme las disposiciones vigentes entonces, serían beneficiadas por la indemnización que les correspondía.
Era, según sus mentores, como un regalito hecho por Papá Noel, donde todos tendrían las posibilidades que se le venía negando.
La realidad fue muy distinta.
Y cada asentamiento nacido a la vera de las empresas privatizadas, tuvieron una desesperante agonía que, particularmente nuestro Guaite, sufrió de manera extrema.
Y las habituales empresas empleadoras del pueblo, el ferrocarril, la Junta Nacional de Granos, la actividad portuaria, Yacimientos Petrolíferos Fiscales, la empresa eléctrica provincial, la Administración de Puertos, comenzaron a vaciarse de su mayor potencial, el humano, a través de retiros “voluntarios” y cesantías impuestas.
Las economías particulares y sociales sufrieron el deterioro del poder adquisitivo general y paulatinamente los núcleos habitacionales se fueron deteriorando, pauperizándose  o pereciendo debido a la nueva ecuación económica.

¿Sólo aquí…?
Pero, Fran, que coordinaba el taller, puso el dedo en la llaga, cuando preguntó: “Este problema de precarización, ¿pasó sólo en Guaite? “, otros pueblos, ¿sufrieron o no el impacto de las privatizaciones?”. ¿Conocemos otros ejemplos?
Hubo esbozos de otras realidades similares en lugares de la zona, para concluir que la devastación se había llevado buena parte de las economías regionales y en algunas ocasiones la región misma.
Y la premisa de sacar conclusiones positivas ante la actitud de los pobladores o de sus representantes de cada sector que resultó afectado.
Surgió entonces la falta de representatividad que tuvieron – y tienen – los representantes de cada sector, llámense, congresales o gremialistas, que no se ocuparon, o directamente ignoraron, de medir las consecuencias de las privatizaciones en la gente.
Fran, se encargó de citar la actitud asumida por las privatizaciones de los asentamientos de YPF en General Mosconi, en la provincia de Salta, donde un importante número de habitantes de esa localidad norteña, que estaba vinculada laboralmente con la entidad petrolera estatal, fue separado de su trabajo.
Las alternativas de supervivencia de la población que  buscaron, se empezaron a dar paulatinamente conforme se iba razonando sobre las ideas que se volcaban a la mesa de debate. Por un lado siendo pionera en la alternativa de protesta, que son los cortes de ruta, la confrontación con los gobiernos, municipales, provinciales y nacionales, pero al mismo tiempo promoviendo distintos proyectos laborales, educativos, recreativos, de salud, etc. contrarrestando las políticas neoliberales que pretendieron, en la descomposición social, provocada por los despidos, cortar los lazos de unidad que otorga el sentimiento de pertenencia a un lugar.
La Unión de Trabajadores Desocupados – UTD – como ámbito nucleador, mediante el debate, las prácticas liberadoras, y la ya citada de cortes ruteros y enfrentamientos reivindicatorios, fueron logrando preservar la identidad y autonomía del pueblo, tendientes a educar, esclarecer e involucrar a una localidad con el 60% de desocupados en recuperar los recursos naturales, que deben ser soberanos de la república y a la autonomía popular.
En un permanente aprendizaje se fueron plasmando aquello que parecía utópico y que se fue haciendo físicamente estructural y vigente y por otro lado con la liberación de la dependencia económica de patrones o gobiernos.
La base fueron los planes sociales, desde donde arrancaron los primeros proyectos que los hicieron productivos y auto sustentables.
Saben que mediante el reclamo, las movilizaciones,  la lucha permanente, es posible primero atenuar la realidad social y finalmente adecuarlas a sus necesidades.
Alrededor de quinientas personas trabajan activa y diariamente en la UTD, y dos  mil que conforman la entidad, con un porcentaje cercano al 70% de la población que tiene una valoración positiva de su trabajo.
Hubo otras intentonas de recuperación de los puestos de trabajo, en otros puntos del país, que fueron neutralizados por la falta de persistencias en las conductas integradora  y la debilitación de la firmeza inicial de los reclamos y ante la falta de oposición o tal vez la abulia ante la falta de resultados inmediatos.

Guaite y las privatizaciones – ¿Qué hicimos frente a cada crisis?

Pero… ¿Qué pasó en Guaite?  ¿Cómo se superaron las crisis sucesivas que debió afrontar nuestro pueblo? ¿Cómo la debacle de los 90?, ¿De qué forma, movilizó a la población, los accidentes en las empresas del Polo? ¿La contaminación de la producción ictícola? Y su correlato el reclamo de los pescadores artesanales. ¿Cuáles fueron los intentos y sus resultados?
¿Y las casas fisuradas?. ¡Hay salidas…? ¿Existen proyectos, factibles de llevar a la práctica?

Estas fueron algunas de las preguntas que se propusieron como presupuesto de los grupos que se dispusieron para establecer conclusiones.
Mario Benedetti, ironizó que las medidas de privatización a aplicarse, tenían como fin primordial corromper la corrupción.
La  década del 90 mostró descarnadamente, cuáles eran las metas de las políticas mundiales, destinadas para países en desarrollo como la Argentina, haciendo hincapié, en su papel único y primordial de proveedor de materias primas, reservando los procesos que agregan valor a la producción a los países desarrollados.
Con metas enunciadas como ciertas, la reducción del déficit fiscal, producto de la inflación, la hiperinflación y la demonización del estado empresario, se cerraron los aportes productos de impuesto que se eliminaron a las grandes empresas privadas y a los sectores de elevados ingresos.
Con la afirmación de poner en orden las cuentas públicas y la deuda estatal, se recortó el aporte a lo social y a los servicios públicos, generando el descontento de la población y la activa participación de los medios, para justificar el desmantelamiento del Estado y sus empresas, y allanar el camino a la privatización, ya que las empresa privadas, procederían más eficientemente, impelidos por la competencia, el control del estado vigilante y regidor y el control más encomiable, el control ciudadano.
“A lo anterior siguieron las contrarreformas estructurales de varias generaciones con un solo fin: jibarizar al Estado, desaparecer y vender empresas públicas; ceder actividades exclusivas del Estado al empresariado, retirarlo de sectores estratégicos, compartir el negocio público con el privado: la energía, la educación, la salud, el agua, las comunicaciones, el transporte, las carreteras, los fondos de pensión, los servicios financieros, las obras públicas, el abastecimiento. Hasta donde alcance la generosidad gubernamental y la ´creatividad´ empresarial.”.
(Marcos Chávez – http://www.contralinea.info/archivo-revista/index.php/2009/02/15/)

Las empresas estatales de Ingeniero White, se fueron privatizando apresuradamente, – recordemos las amenazas del presidente, en el caso de paros en los ferrocarriles: “ramal que para, ramal que se cierra”- mientras las promesas de reconversión laboral de sus ex empleados, se olvidaban, obnubilados por el canto de sirena de las indemnizaciones, que fueron convirtiéndose en pequeños emprendimientos. Quienes tenían conocimiento de alguna actividad, intentaron montar un punto de explotación que en algunos casos, eran secuelas de actividades paralelas desarrolladas, mientras laboraban en la empresa estatal. Proliferaron las verdulerías y pequeñas despensas, así como los talleres, de electricidad, de limpieza, de costura, fábricas de elementos como trapos de pisos (que tenían asegurada con la adquisición de la maquinaria, la consecuente compra de la producción, gancho de venta que a poco dejaba de ser rentable). Y así nuevos chapistas, plomeros, soldadores, etc. Uno pocos con menos suerte, realizaron changas como vigiladores o serenos.
Otros aparentemente con mejor panorama armaron un grupo de gente, que podría efectuar el mismo trabajo que realizaba en la empresa, que ahora tercerizaba esta tarea y el emprendimiento se hacía cargo del trabajo. Muy pocos persistieron luego del intento inicial, que en el mejor de los casos, se desmoronó luego de vencido los primeros contratos y la empresas impusieron su unicato como cliente, para exigir sustanciales rebajas en las cotizaciones, que a poco produjeron la no rentabilidad en la explotación y casi de consuno la pendiente económica que llevó al cierre de esa posibilidad laboral.
Los casos concretos, fueron una empresa relacionada con las actividades portuarias, que persiste a duras penas y la posibilidad que se dieron aquellos que fueran empleados de la empresa eléctrica de la provincia de Buenos Aires.
Los paliativos del poder estatal, mientras los activos pasaban a manos privadas y su realización enjugaba los compromisos de la deuda externa, fueron los planes sociales, que además de vergonzantes y condicionantes, acendraron la impotencia del laissez-faire, alejaron la dignidad del trabajo como bien social.
Como consecuencia de la abrupta caída del poder adquisitivo del pueblo, se cerraron innúmeras persianas que precipitaron la cantidad de desocupación.
Como resultante de estas alternativas, sólo algunas de las posibilites intentadas subsisten, más por la enjundia y capacidad personal que por la unión de voluntades que se dispusieron.

Bahía Blanca: Crónica de un preaviso afortunado

Con ese título el Ingeniero Braulio Laurencena, se refirió en el periódico EcoDias – el 28 de agosto del año 2006, al escape de cloro en Ingeniero White.

ESCAPE DE CLORO

ESCAPE DE CLORO

La fría madrugada dominguera del 20 de agosto de 2000 preanunciaba, con su cielo despejado, un día agradable en ese invierno bahiense.

Alrededor de las 9.30 hs., tal vez porque no funcionó un teléfono o por disfrutar del calorcito de un sol amigable, un operario de Indupa -que debía cursar un mensaje de rutina- decidió llevarlo en persona, usando una bicicleta para ir hasta su destino. A mitad del recorrido escuchó un silbido inusual y, al buscar su origen con la mirada, vio despavorido delante suyo como una cañería del “parral” (N.R.:soporte de las cañerías) que estaba por cruzar comenzaba a lanzar una gran nube de cloro gaseoso, a la vez que parte del acero del caño caía derretido frente a él.

A la mayor velocidad que pudo llegó a la sala de electrólisis para avisar lo que ocurría, permitiendo que se cortara el envío de cloro por la cañería averiada. Se redujo así -por pura casualidad- la cantidad de cloro liberado a la atmósfera.

El cloro, empujado por un viento suave del Este, pasó en forma de nube sobre Galván con rumbo a zonas despobladas, en las que se diluyó sin mayores consecuencias.

Aquí cabe recordar que el cloro gaseoso es dos veces y media más “pesado” que el aire, de manera que tiende a levantar poca altura sobre el suelo. Por esta propiedad y por su tremenda agresividad para los tejidos (pulmones, piel, etc.), fue usado como gas de combate en la Primera Guerra Mundial.

Así fue que, sólo por obra de dos circunstancias afortunadas -un operario fuera de su lugar habitual de trabajo y la dirección favorable del viento- se evitaron muertes y daños a la salud en cantidad difícil de estimar. De haber soplado viento Sur, la nube de cloro hubiera impactado en las trescientas y tantas viviendas del Barrio 26 de Septiembre.

Un habitante del Barrio Vialidad, a unos 1200 metros del punto de escape, advirtió algo inusual, corrió a buscar su filmadora y alcanzó a registrar la nube, gracias a lo cual pudo apreciarse debidamente la gran magnitud del escape. (…)
(Como existe posibilidades que este hecho se repita) “El Instituto del Cloro de EE.UU. recomienda que, cuando se dan ciertas circunstancias, se recurra a tuberías dobles concéntricas, usando la interior para transportar el cloro. Si se produce una fuga de cloro, es detectado por los sensores ubicados en el espacio entre ambas tuberías y se corta de inmediato el envío de cloro.

Esta técnica es la aconsejable teniendo en cuenta los escasos 700 a 800 metros que separan la planta de cloro del Barrio 26 de Septiembre.

No hay mal que por bien no venga

El escape produjo una reacción muy fuerte de la población cercana al Polo Petroquímico, que tomó conciencia real del enorme riesgo que corría con tal vecindad. A ello ayudó la proyección por los canales de TV de la filmación realizada por el vecino del Barrio Vialidad.

A la reunión mensual del Panel Ambiental, que se realizó el 22 de agosto -dos días después del escape- asistieron unos 250 vecinos, muchos de los cuales estaban tan enardecidos que amenazaron con agredir de hecho a los funcionarios municipales e industriales presentes, a los que insultaron en todos los tonos, del principio al fin de la reunión.

El control e inspección de las industrias del Polo Petroquímico, según la Ley provincial 11.459, se hallaba en ese momento a cargo de la Secretaría de Política Ambiental de la Provincia de Buenos Aires.

En la Cámara de Diputados dormía un proyecto del entonces diputado Pedro Tunessi que ponía en manos de la Municipalidad de Bahía Blanca el control de las industrias instaladas en el Polo Petroquímico y zona portuaria. A consecuencia de la reacción popular, que incluyó cortes de rutas y la paralización de la producción de Indupa, se aceleró notablemente el tratamiento del proyecto y su conversión en la Ley 12.530. Esta Ley -conocida como Ley Tunessi- se basó en parte en un proyecto de ordenanza que enviara anteriormente al Concejo Deliberante local la secretaria de Salud y Acción Social de entonces, Virginia Linares.

La Ley 12.530 creó el Comité Técnico Ejecutivo (CTE), a cuyo cargo se hallan actualmente los controles a las industrias del Polo Petroquímico y zona portuaria. También contempló un organismo de seguimiento de la labor del CTE, denominado Comité de Control y Monitoreo (CCyM), integrado por organizaciones vecinales y ambientales, y organismos públicos, como UNS, UTN, Consorcio de Gestión del Puerto, Prefectura, Secretaría de Política Ambiental de la Provincia, entre otros.”

Pero pasó el tiempo… Los controles, inspecciones periódicas, y el control ciudadano, que dio lugar a la formación de dos entidades ambientalistas además del (CTE) Comité Técnico Ejecutivo, emergente de la ley Tunessi, tuvieron un período de funcionamiento cercano a lo necesario, pero a poco las dos entidades integradas por la emergencia ambiental, fueron defeccionando, lo mismo que la entidad oficial, y en contraposición las empresas  crearon una política de penetración social, a través de subsidios a clubes, escuelas o bibliotecas y “explicando” mediante una publicación, lo inocentes que resulta su funcionamiento que se encuentra dentro de los parámetros establecidos ¿por quién?

Las casas fisuradas
Como consecuencia de las obras monumentales erigidas en el llamado Polo petroquímico, la profundización del dragado en la ría de la bahía Blanca, la central eléctrica Luis Piedrabuena y algún progresivo cambio metrológico, cambió las bases de sustentación de las viviendas whitenses. Las napas que se encontraban a nivel de una “palada” han descendido a varios metros, y con el desplazamiento del agua arrastró cantidades arcilla, que quitó apoyatura a los cimientos, produciendo desniveles y sus consecuentes rajaduras de paredes, techos, pisos y aberturas.
Se intentaron reparaciones, superficiales, más importantes y profundas  en decenas de casas que a poco, repetían la anomalía. Cíclicamente se fueron repitiendo los arreglos y las defecciones sin hallar por décadas una solución definitiva.
Finalmente se ha resuelto erradicar a las familias que se encuentren dispuestas a hacerlo.
Las respuestas de la localidad, fue una lucha, pacífica, pero sin cuartel iniciada al principio de 1980 y que continúa, sin pausas, al repetirse perversamente este fenómeno que pareciera natural, pero que tiene culpables que, seguramente, se pueden identificar.

Pescadores sin pesca

PESCADORES SIN PESCA

PESCADORES SIN PESCA

Seguramente enlazados con los temas anteriores y sin ninguna duda a raíz de ellos y de otros, se produce la contaminación del estuario, ámbito de la tarea artesanal, de los pescadores whitenses y la muerte de las especies que tradicionalmente capturaron sus familias a través de abuelos, hijos y nietos.
Y la metodología de reclamar, pedir, exigir, plantar piquetes de bloqueo a rutas e instalaciones que crearon los ex empleados de YPF en General Mosconi, fue copiada y la ría se obstruyó con las lanchas amarillas, mientras el resto de las familias con las mujeres al frente quemaban cubiertas impidiendo la entrada al puerto. Esta reacción obtuvo respuestas aisladas del Consorcio del Puerto, de la intendencia local y devino en la participación de autoridades provinciales que apagando el fuego – prometieron reivindicaciones que no pudieron cumplir – accedieron a contribuir con aportes de dinero para los alicaídos de los pescadores. Hubo promesas de jubilaciones especiales, de reconversión empresaria de las pequeñas lanchas, para poder pescar en lugares más alejados, aumentando su autonomía y seguridad. Promesas de rehabilitar zonas vedadas, como Riacho Sur.
Los tiempos se van cumpliendo inexorablemente, pero las promesas iban cayendo en el olvido o en la imposibilidad.
La inacción provocaba algún conato de repetición de los piquetes y manifestaciones, se sumaban voces a favor y de protesta ante tratos desiguales, con otros grupos pescadores, por ejemplo de Punta Alta, provocaba nuevas reuniones, renovadas promesas e iguales desilusiones.
Hoy dada la presión de la protesta el caso ha llegado a la jefatura de gabinete del la presidencia de la nación y en nuevo proceso de estudio.

En las comisiones de este tercer y último talle de Economía para no economistas, surgieron ideas de profundizar algunos proyectos realizables, como escuelas de deportes, talleres de música.
Se sugirió la  formación de grupos interdisciplinarios tendientes a encarar, el flagelo de la droga y el alcohol en lo chicos, fortaleciendo los basamentos de la familia, la escuela  la solidaridad. Buscando canales que disipen en los padres el deporte como gratificación exclusiva y otorgándole el status de formación personal, la que preserva la salud física a partir de la salud y libertad mental.
Quedaron flotando proyectos de rescate social, de inserción laboral y de educación permanente, para poder establecer, cómo somos, dónde estamos y cuáles son las potencialidades que podemos desarrollar para alejar esa sensación que nos impulsa a un prematuro “dejar caer los brazos” y para contrarrestar el mensaje avieso de los medios los que se solazan pregonando que  “¡en cualquier momento se pudre todo!”

This entry was posted on Lunes, Septiembre 14th, 2009 at 23:08 and is filed under Sin categoría. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

3 comments so far

    Mariana
     1 

    Qué linda caricia es leer estas devoluciones! (sana forma de vengar el cachetazo de la maestra de 6to grado, no?)
    En White pasan cosas y es muy emocionante escuchar a los güitenses transformar la nostalgia por aquello que fue en todo lo que hoy puede ser. Será un gusto poder acompañar alguno de los muchos proyectos que contaron el sábado! Cuenten para lo que gusten con un@s cuant@s bahienses -nacid@s o por adopción- que encontramos en Güite muchas de las cosas q buscamos!

    Septiembre 15th, 2009 at 22:36
    Francisco
     2 

    Lo más importante, creo, es que Guaite (aprendimos que así se le dice cuando uno sabe) resiste y se junta. Y con el paso de los años nunca se deja caer del todo en la batalla contra los monstruos económicos con los que coexiste.
    Hay mucha gente en Guaite, de calidad humana increíble. Los hay más grandes, los hay más jóvenes, y cruzándonos entre, se nos van ocurriendo cosas como para meterle para adelante.
    El Guaite de “aquellos años” ya no está más, hay que ver cómo llegamos al de los años por venir. El presente tiene que ser nuestro, y las risas cómplices al intentar encontrarnos son una muestra de esa evidencia.
    En el taller salieron un par de proyectos para trabajar, sobre los que intentaremos seguir avanzando. Si hay necesidades y hay gentes con ganas de hacer algo, quizás lo único que falta es que la imaginación logre cruzar unas con otras.
    Tino y Guaitenses: gracias por recibirnos y permitirnos pensar y actuar junt*s.
    No termina acá.
    Abrazos, che

    Septiembre 22nd, 2009 at 1:54
    nestor
     3 

    lastima que en ing. white tengamos siempre autoridades complacientes que permiten que ocurran cosas que no deben. debido a la baja de las napas de agua el terreno se mueve mas que antes , por ejemplo cuanda pasan camiones con acoplado(hay una ordenanza que prohibe la circulacion de ese tipo de vehiculos por white.) pero esta visto que a nuestro delegado actual y al sr. intendente nos les importa un comino. fui a hablar tres veses con el sr. delegado, me dijo un monton de mentiras y no hizo nada.

    Octubre 12th, 2009 at 18:48
 

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